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Para salir del lío

Breve reflexión sobre la importancia de las políticas públicas para la juventud

En este tiempo y lugar, de brexits y plebicitos donde gana el no a la inclusión social y a la paz, de presidentes elegidos por tres millones de votos menos (votos adultos, votos casi todos viejos), se hace preciso, más que nunca, preguntarse por la necesidad de gobernar con políticas públicas para la juventud.

Cómo no tener dudas al respecto si la juventud parece ese mal necesario porque el que todos tenemos que pasar. Los indígenas y los negros se enfrentan toda su vida a la clase hegemónica, porque su condición subalterna nunca cambia, lo que significa que cada individuo tiene un promedio de setenta años de “lucha” por delante. Por el contrario, los jóvenes solo transitan por la subalternidad, luego pasan a mejor vida, su lucha tiene un tiempo definido y preciso para llevarse a cabo.

Para la muestra un botón. Mientras preparaba este texto, la revista Semana, una de las más importantes de Colombia, publicaba un artículo titulado: Así son los Peter Pan del siglo XXI que en su párrafo de introducción habla de Sebastián en estos términos: “Este joven forma parte de los Peter Pan del siglo XXI, Millennials, nacidos entre 1980 y 1999, que se demoran en abandonar la casa materna y no quieren valerse por sí mismos, sino depender de sus padres. Viven en un limbo entre la adolescencia y la adultez.” el autor o la autora, se cuida bien de hablar de “la casa materna” en lugar de la tradicional “casa paterna”, acaso porque se quiere curar en salud con el movimiento feminista, y es que si el artículo se tratara sobre mujeres víctimas de maltrato físico y comenzara diciendo que ellas no se separan de sus parejas porque les gusta que las golpeen, el debate hubiera sido mayúsculo –con justa razón– y con consecuencias para la revista que pasarían, como mínimo, por publicar una disculpa. En el caso de los jóvenes, se les puede acusar con total impunidad no solo de ser los responsables únicos de las condiciones estructurales que retrasan su proceso de emancipación, sino también de “querer” estar en estas condiciones. La lucha, por ahora, es individual, con decenas de comentarios en la publicación de Facebook de la revista donde cada joven cuenta su historia personal para defenderse.

Este es solo un ejemplo de cómo se lleva a cabo el proceso de estigmatización de los jóvenes, donde se puede observar claramente cómo desde los medios se promueve el consenso moral del que habla Domingo Comas y que permite imponer la idea de derechos restringidos para los sujetos jóvenes. A través de la circulación de este tipo de contenidos, supuestamente asentados en estudios y que difunden la voz de “los expertos”, se logra que la opinión pública termine concediendo que a los jóvenes se los despoje de la ciudadanía activa, porque aún no están listos –no quieren estar listos– para el compromiso social que se requiere (Comas, 2011). De tal manera que esa “especie de limbo” en que se encuentran los jóvenes por gusto propio –según los sicólogos a los que acude el periodista del artículo– es más bien el resultado de un círculo vicioso al que el sistema arroja los jóvenes: limita su participación plena en la sociedad con el argumento de que no tienen las capacidades para hacerlo, imposibilitando así la adquisición de las habilidades –y la estructura– necesarias para ser precisamente capaces.

A los sujetos jóvenes se les niega la condición de categoría social, porque de lo contrario, el sistema tendría que admitir, por evidente, la subalternidad de esta categoría, y los adultos no tendrían más opción que asumir su condición de categoría social dominante. Las políticas públicas de juventud son la manera en que el Estado asume la existencia de esta categoría social y legisla para garantizar los derechos de esta población. En una entrevista reciente la afrodescendiente Paula Moreno, exministra de cultura de Colombia, decía a favor de la legislación especial para los afrocolombianos: Esperar que una sociedad solamente por conciencia abra los espacios es muy complejo, porque, a veces, uno no puede dejar la inclusión a la conciencia y esperar que el otro lo haga simplemente por buena voluntad. Se necesita abrir espacios que brinden oportunidades en condiciones de igualdad. La igualdad de oportunidades no se da por ósmosis”. Pues eso.

Bibliografía:

Comas, D. (2011). “¿Por qué son necesarias las políticas de juventud?”, en Revista de Estudios de Juventud , 94, 11-27.

Foro de Estudios sobre la Juventud Jóvenes emigrantes: costos y oportunidades sociales

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Como cada año, este mes se realizó en la ciudad de Lleida los días 24 y 25, la decimonovena versión de este foro. Desde la invitación a participar, la organización propone como objetivo hacer una reflexión sobre las causas y las consecuencias de la migración juvenil en Cataluña para generar un debate que permita a los asistentes enriquecer la discusión desde diferentes ámbitos y a partir de la experiencia y resultados de las investigaciones más recientes y la puesta en común de reflexiones de varios expertos y representantes de diferentes organizaciones implicadas en el tema.

El evento se dividió en cuatro partes, cada una con el propósito de abordar un argumento que propusiera un debate sobre la cuestión de la emigración juvenil. La primera, La emigración desde Cataluña: aspectos demográficos y prospectivos, que a modo de introducción, puso en contexto histórico el fenómeno de la emigración, con una mirada que desde los datos demográficos busca entenderla como un flujo más o menos natural y constitutivo del país, alertando sobre la dificultad de obtener cifras reales, pero que a partir de los datos recogidos habla más bien de la “movilidad” de las personas, tanto de dentro hacia afuera, como también de afuera hacia dentro. En este orden de ideas, propone mirar la crisis económica como un factor importante de motivación de dicha movilidad, pero que no es único ni para los individuos, ni para el colectivo (en términos de la historia).

La primera mesa presentó los resultados de la investigación El emigrante 2.0. Emigración juvenil, nuevos movimientos sociales y redes digitales, que busca comprender la manera en que los emigrantes se conectan entre sí y con sus lugares de origen, y, a través de estos itinerarios, comprender la emigración en un contexto globalizado. Esta presentación nos permitió ver cómo las redes sociales son una herramienta que ha transformado la experiencia en sí de la emigración, pero también la forma en que se puede leer y analizar. En este sentido, el estudio, entre otras cosas, mostró que el destino de los jóvenes son las ciudades y no los países, que la experiencia de emigración es satisfactoria en términos generales aunque el trabajo no sea la fuerte, y que en la mayoría de los casos, los jóvenes quieren volver pero no saben si podrán.

En la mesa redonda Testimonios de la emigración: vivencias de los protagonistas, pudimos escuchar el testimonio de tres emigrantes catalanes que viven o han vivido en Londres (uno de los destinos más apetecidos por los jóvenes) quienes compartieron su experiencia en clave del impacto y las implicaciones que tuvo en sus vidas; una de ellas, después de retornar al país. Según ellos, en todos los casos se trató de la búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo personal, por supuesto, esta idea se conecta directamente con el desenvolvimiento académico y laboral, tanto desde la expectativa como del encuentro real con la experiencia. Su valoración de la experiencia es positiva y en los tres casos, más que una emigración obligada por las circunstancias difíciles, se trató de la posibilidad de abrir el abanico de la vida, que se hizo efectiva en cada “disyuntiva” con la que se encontraron, donde la capacidad de agencia se fortaleció con cada “prueba”.

El tercer momento se trató de revisar las posturas, los programas y proyectos que ayudan a la población emigrante a través de una charla que se tituló Los retos de la Administración y los agentes sociales en el soporte a las personas jóvenes emigrantes, donde se presentaron las propuestas del programa de emigración y retorno de la Fundación Cecot, la Federación Internacional de Entidades Catalanas y el Plan Nacional de Juventud de Cataluña. Aquí, la conclusión principal, más allá de los logros y dificultades que se pueden presentar en la atención a la población emigrante, fue que los esfuerzos deben estar articulados para que el soporte que se hace antes, sea tan oportuno como el de después, con el fin de que la tasa de “fracasos” en la experiencia disminuya.

Habiendo dado cuenta de los principales aspectos que se tocaron y de los enfoques que se utilizaron para hacerlo, es importante anotar algunas reflexiones al respecto. Como primera medida habría que decir que el Seminario trata el tema de la emigración como un asunto, que sabemos, es de profundas implicaciones para la sociedad y de alto impacto para los jóvenes, me refiero a que ha sido muy valioso poder asistir a este espacio en que los diferentes actores se encuentran para debatir y proponer nuevas perspectivas desde donde mirar a los jóvenes, cada vez con mayor amplitud. Sin embargo, creo que es importante recoger la sugerencia de analizar los hechos desde la perspectiva de la movilidad, con menos sorpresa y menos ansiedad, porque de emigraciones está hecho el mundo y sobre todo en este lugar y en este tiempo, donde se hacen películas para promover ciudades como si todo estuviera al alcance de la mano, y porque de alguna manera lo está.

Por otro lado, hizo falta detenerse en las conclusiones a las que llegó el equipo de investigación de los emigrantes 2.0, así como en las categorías de análisis que se utilizaron en la investigación, con la idea de que los asistentes pudiéramos aprovechar los descubrimientos realizados, sobre todo de cara a lo novedoso del abordaje que se hizo a través análisis cuantitativo y cualitativo de twitts y su vinculación con las demás herramientas, como la encuesta.

De lo demás visto particularmente me queda la impresión (como casi siempre) de que estamos definiendo a priori las nociones de éxito y fracaso para dar sentido a las prácticas, expresiones y trayectorias juveniles. Nos acercamos mucho a un estructuralismo peligroso cuando le damos tanto peso a las estrategias más funcionales que parecen ser la respuesta principal a las necesidades de la juventud, como si los sujetos juveniles esperaran de su vida lo mismo que nosotros ¿verdaderamente lo que quieren es trabajar y estudiar? ¿es eso lo que necesita una sociedad de sus jóvenes? ¿es lo mejor que pueden ofrecer? ¿lo es porque ellos dicen que es lo que necesitan? O como parece mostrar una de las conclusiones de la encuesta que se realizó, de Londres les satisfaga más “la experiencia” que “el trabajo” y entonces ¿es acaso posible que simplemente tengamos miedo de que no paguen con sus aportes nuestras pensiones?.