JÓVENES Y RECONOCIMIENTO SOCIAL ENTRE EL GRUPO DE IGUALES: Cambios en la forma, no en el fondo.

Quién no ha sido adolescente y ha sentido ese deseo, esa necesidad de ser “popular” (aunque sea por un tiempo efímero) entre el grupo de chicos y chicas del instituto, de no sentirse fuera de lugar en ningún  momento, ¿verdad?  Se trata de comportamientos configurados por una serie de inquietudes, necesidades, emociones y todo un abanico de indicadores que se presentan como muy normales durante esas edades. Todo y tratarse de factores de conducta presentes también en personas adultas, no hay duda que durante la juventud (sobretodo en la adolescencia) es cuando más fervientemente se manifiestan.

Uno de los factores sobre el que queremos hablar es esa necesidad de reconocimiento y/o aprobación del objeto, de la acción, que manifiestan la gran mayoría de los adolescentes en la actualidad. Un comportamiento que no aparece como nada nuevo, ¿no? Pues claro que no, ni mucho menos. Podríamos decir que ese comportamiento ha variado en la forma, pero no en el fondo. Un claro ejemplo de lo que sería buscar ese reconocimiento (en este caso al objeto) es tan sencillo como recordar los relativamente cercanos años 90 y a sus respectivos jóvenes. En esa década, previa a la irrupción del “mundo interactivo”, algo tan natural a esas edades, como obtener el permiso de conducción o bien obtener el primer coche, suponía todo un “ritual” en busca de ese reconocimiento entre el grupo de iguales. El tiempo de ocio del cual se disponía era exclusivamente invertido en dar vueltas y mas vueltas con el coche, para que todos los jóvenes (y también los adultos), nos proporcionaran ese feedback en forma de miradas de sorpresa, comentarios satisfactorios, gestos marcadamente de aprobación etc. Situaciones que sí, siguen produciéndose hoy en día, pero han iniciado una transformación  muy marcada con la aparición de lo virtual y, de forma más concreta, de las redes sociales. Emergiendo con ellas, nuevas formas de relación social entre los adolescentes de hoy en día.

Observamos pues, que este tipo de conductas entre chicos y chicas no es que surjan repentinamente con la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Sino que el desarrollo de estas tecnologías, llevado a cabo en la segunda mitad de la pasada década  (en países del sur de Europa), ha puesto en manos de la sociedad y sobretodo de los mas jóvenes (nativos interactivos), muchas más herramientas con las que relacionarse en la red. La innovación experimentada en este sector ha permitido una notable reducción en el tamaño de los dispositivos que nos permiten acceder a Internet, transformando las posibilidades y disparando su uso de forma exponencial entre adolescentes cada vez de menos edad. Actualmente, y gracias a la innovación mencionada, estos dispositivos han pasado a formar prácticamente parte de nuestro cuerpo, tal como una extensión más de una de nuestras extremidades superiores. A todo esto cabe sumar la explosión de las redes sociales virtuales, allá en 2006, un fenómeno que esta reportando consecuencias todavía dentro del campo de investigación y de las que todavía no se conoce su verdadero alcance. El uso abusivo de estas redes sociales por parte de los jóvenes esta propiciando una nueva forma de entender esa aprobación al “objeto o acción” que antes hemos mencionado. Parece que esa búsqueda del feedback positivo se encuentra trazando caminos muy distintos a los que se trazaban en los 90 (mostrando de forma física o material ese objeto/acción incansablemente). Actualmente, veremos reflejados ese tipo de “dosis de adulación” en forma de likes- retweet-follower- etc. Conceptos que van más allá de su significado básico para transformarse en verdaderos “trofeos” virtuales logrados mediante  la fotografía , el vídeo o el texto colgada/o  en la red social virtual. El adolescente actual es todo un experto en asimilar y sintetizar toda esta adulación, utilizándola en pequeñas o grandes porciones como alimento para su “apetito” social. Sintiéndose mejor situado respecto el grupo de iguales, menos excluido, más tenido en cuenta, con posibilidades de romper con su carácter introvertido etc. En definitiva, más en conexión con su mundo real aunque este sea del todo virtual.

Para finalizar, queremos aportar algunos interrogantes que se nos presentan delante de esta situación. Si los jóvenes de hoy son los adultos de mañana, ¿Dónde puede llegar a situarse el límite respecto al uso de estas redes sociales virtuales? ¿Hasta que punto puede llegar a transformar la sociedad esta permuta constante de lo material hacia lo virtual?  ¿Que consecuencias esta teniendo el impacto de las redes sociales entre nuestra población? ¿Puede ir su impacto más allá de lo meramente social? Parece que algunas de las voces de alarma en esta dirección carecen de mucho sentido. Sin embargo,  la influencia de estas redes digitales ya traspasa fronteras, afectando incluso al medio natural (de forma indirecta si, pero afectando). ¿No veis viable relacionar un desmedido uso de las redes sociales con algo tan al parecer, fuera de lugar, como el deterioro del medio natural? Nosotros sí, os invitamos a reflexionar… Y os dejamos un corto rápido de visualizar.

Una vida social

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